¿Por qué Educación Basada en Evidencias?

Las políticas educativas basadas en evidencias impactan directamente en la calidad de los programas y las prácticas educativas, y son una de las formas más efectivas de combatir los sesgos institucionales presentes en la toma de decisiones. Si las evidencias científicas son tenidas en cuenta, al margen de sesgos profesionales, personales y/o institucionales, se puede esperar un avance significativo en el logro de los objetivos educativos. Este cambio supondría basar las reformas educativas en la efectividad de los programas, intervenciones y prácticas docentes (Slavin, 2020)*.

Entendemos, por tanto, que es imprescindible y urgente en nuestro país que las evidencias científicas estructuren y guíen la toma de decisiones en materia de educación y política educativa. Trabajando de esta forma se conseguirá mejorar la eficacia, la eficiencia y la efectividad de nuestro sistema educativo de manera sostenible más allá de vaivenes partidistas coyunturales. Para ello tenemos que hacer frente a diversos retos, siendo los más urgentes los siguientes:

  • Aumentar las evaluaciones de programas prometedores.

  • Mejorar la difusión de programas efectivos.

  • Aumentar los incentivos de las instituciones locales para implementar intervenciones o programas con efectividad demostrada.

  • Potenciar la asistencia técnica para que la implementación de intervenciones o programas se haga con fidelidad.


Podéis consultar nuestro enfoque holístico aquí.

*Slavin, R. (2020). How evidence-based reform will transform research and practice in education, Educational Psychologist, 55(1), 21-31, DOI: 10.1080/00461520.2019.1611432